Gastromaquia Madrid


Después de varios intentos, POR FIN conseguí sentarme a cenar en el laureado GASTROMAQUIA. Situado en el corazón de Chueca, hacía mucho tiempo que iba tras la pista de RAMÓN, mente inquieta de los fogones y pasión gastronómica pura, con un mimo por el producto que no me extraña que su pequeño local esté tan bien valorado y posicionado. Tras su estela dejada en Sevilla con su CAFÉ DEL PINTOR (comentado en el pasado post), parece que “donde va triunfa”. De su paso por el Bulli, por la Hacienda Benazuza (Bulli Hotel) le sigue quedando un buen poso de curiosidad constante y sobre todo de pasión.

 

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Nos dejamos aconsejar por el maitre (perfecto en trato, en recomendaciones y en atención); de ningún modo íbamos a perdernos sus platos estrellas como el TARTAR DE ATÚN (de perfecto corte a cuchillo, y logradísimo equilibrio de aguacate y manzana, maridados con una fórmula top secret); ALCACHOFAS (finas y crujientes, un plato de temporada sabiamente interpretado con toques agridulces muy sutiles); MEJILLONES AL CURRY (frescos, frescos, cocidos en su punto exacto y regados con un curry rojo perfecto, justo en picor y en especias); PULPO A LA GALLEGA (su plato estrella…un 10…pulpo crocant perfecto inmerso en una sedosa espuma de patata con aceite de oliva y pimentón de la Vera…perfecto). Por cortesía de RAMÓN, también llegó a la mesa su famoso GUACAMOLE CON CHIPS DE PLÁTANO (de sabor sutil, quizás demasiado suave…chile de árbol??. Un corte más grueso del aguacate enriquecería sin duda este manjar) y, como colofón SORBETE DE MOJITO (regado al final con un buen chorro de BACARDI BLANCO, 100% Cuba. Un perfecto final de la función gastronómica vivida, de textura suave y aterciopelada tras su paso por el pacojet…un postre redondo)

Me alegré mucho de poder volver a ver a RAMÓN, de hablar con él y de verle como siempre, tan ilusionado y con una pasión desbordante por este mundo de la gastronomía. Me sorprendió gratamente que siga manteniendo su firmeza en la elección del PRODUCTO FRESCO, de TEMPORADA, tratado con respeto y sin alardes, buscando únicamente el sabor. La única pena no haber podido comer más; sus raciones son abundantes, para compartir. Para la siguiente no perdono el CONEJO FRITO, ni sus ARROCES, me consta que se supera.

Un pequeño gran restaurante, altamente recomendable por el trato del personal, por la frescura del producto y por las sabias manos que lo tratan. ¡¡Necesario reservar con antelación!!!

EN fin RAMÓN, GRACIAS POR TODO, por tu pasión y por mantenerte siempre arriba, siempre firme y por haber sembrado en Sevilla esa semilla tan importante para la gastronomía que hoy día podemos degustar aquí.

 

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