RESTAURANTE LA LOBITA. ¿Y SU ESTRELLA?


Es frecuente encontrar a principios de año numerosos artículos y posts en los que algunos colegas apuntan, sugieren o reclaman ese don gastronómico concedido por la famosa guía roja para algunos establecimientos que mereciéndolo no la han obtenido aún. He aquí un claro ejemplo de ello.

 

La lobita 3

 

 

Quizás algo apartado para muchos, este pequeño templo reúne más de una cualidad que le hace merecedor de una de esas estrellas. El caso es que este restaurante, situado en un pequeño pueblo de la provincia de Soria, Navaleno, alberga con recelo multitud de secretos y técnicas para elaborar increíbles platos donde las SETAS AUTÓCTONAS y los productos del bosque tienen aquí un destacado protagonismo. Su chef, Elena de Lucas, ha mamado desde niña estos manjares que le ofrecía su entorno más inmediato. El local regentado por su familia a lo largo de varias generaciones, ahora está comandado por ella. A lo largo de su trayectoria ha conseguido reconocimientos y premios a sus creaciones, sobre todo a nivel provincial. Hoy, su rumbo, es el producto autóctono, destacando setas y trufas, y las referencias sensoriales de un entorno, el bosque de pinares que sirve de escaparate al comensal en un comedor acogedor que se abre y se vuelca directamente en el paisaje.

 

 

Esta filosofía se aprecia con claridad en sus creaciones, platos redondos, de gran contenido conceptual muy bien resueltos, no sólo en las presentaciones sino en la calidad del producto y en el equilibrio de sabores. El resto de valores al alza lo conforman su esmerada atención en sala, de marcado carácter familiar y su apuesta seria por la bodega. En este caso llevada con mimo por Diego Muñoz, un joven sumiller volcado por las nuevas referencias y preocupado por maridajes innovadores; una de esas personas que enseña y con el que se aprende.

 

En mi opinión se trata de un concepto redondo de restaurante, con una clara filosofía centrada en el producto local, de temporada, y en el entorno que lo proporciona. Un entorno que se ve desde el inicio, y que se saborea en los platos , creados a partir de sabores, sensaciones, aromas y sabrosos juegos visuales. Todos estos valores, tan perseguidos por los críticos de la guía Michelin tienen aquí cabida, en una equilibrada medida.

Creo, espero y deseo, que al igual que no nos equivocamos en anteriores apuestas por una estrella (Abantal, Aponiente y Choco), este año sea el año de Soria.

 

Aquí os dejo su enlace y mi más que consabida recomendación:

www.lalobita.es

 

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